terça-feira, 22 de julho de 2014

Lean el texto "Los funerales de la Mamá Grande (1962)" - García Marquez y produzcan un texto: Argumentativo, Descriptivo, Narrativo o Informativo


 
Los funerales de la Mamá Grande (1962)

 

El tren salió del trepidante corredor de rocas bermejas, penetró en las plantaciones de banano, simétricas e interminables, y el aire se hizo húmedo y no se volvió a sentir la brisa del mar. Una humareda sofocante entró por la ventanilla del vagón. En el estrecho camino paralelo a la vía férrea había carretas de bueyes cargadas de racimos verdes. Al otro lado del camino, en intempestivos espacios sin sembrar, había oficinas con ventiladores eléctricos, campamentos de ladrillos rojos y residencias con sillas y mesitas blancas en las terrazas entre palmeras y rosales polvorientos. Eran las once de la mañana y aún no había empezado el calor.

-Es mejor que subas el vidrio -dijo la mujer-. El pelo se te va a llenar de carbón.

La niña trató de hacerlo pero la persiana estaba bloqueada por óxido.

Eran los únicos pasajeros en el escueto vagón de tercera clase. Como el humo de la locomotora siguió entrando por la ventanilla, la niña abandonó el puesto y puso en su lugar los únicos objetos que llevaban; una bolsa de material plástico con cosas de comer y un ramo de flores envuelto en papel de periódicos. Se sentó en el asiento opuesto, alejada de la ventanilla, de frente a su madre. Ambas guardaban un luto riguroso y pobre.

La niña tenía doce años y era la primera vez que viajaba. La mujer parecía demasiado vieja para ser su madre, a causa de las venas azules en los párpados y del cuerpo pequeño, blando y sin formas, en un traje cortado como una sotana. Viajaba con la columna vertebral firmemente apoyada contra el espaldar del asiento, sosteniendo en el regazo con ambas manos una cartera de charol desconchado. Tenía la serenidad escrupulosa de la gente acostumbrada a la pobreza.

A las doce había empezado el calor. El tren se detuvo diez minutos en una estación sin pueblo para abastecerse de agua. Afuera, en el misterioso silencio de las plantaciones, la sombra tenía un aspecto limpio. Pero el aire estancado dentro del vagón olía a cuero sin curtir. El tren no volvió a acelerar. Se detuvo en dos pueblos iguales, con casas de madera pintadas de colores vivos. La mujer inclinó la cabeza y se hundió en el sopor. La niña se quitó los zapatos. Después fue a los servicios sanitarios a poner en agua el ramo de flores muertas.

 Cuando volvió al asiento la madre la esperaba para comer. Le dio un pedazo de queso, medio bollo de maíz y una galleta dulce, y sacó para ella de la bolsa de material plástico una ración igual. Mientras comían, el tren atravesó muy despacio un puente de hierro y pasó de largo por un pueblo igual a los anteriores, sólo que en éste había una multitud en la plaza. Una banda de músicos tocaba una pieza alegre bajo el sol aplastante. Al otro lado del pueblo, en una llanura cuarteada por la aridez, terminaban las plantaciones.

La mujer dejó de comer.

-Ponte los zapatos- dijo.

La niña miró hacia el exterior. No vio nada más que la llanura desierta por donde el tren empezaba a correr de nuevo, pero metió en la bolsa el último pedazo de galleta y se puso rápidamente los zapatos. La mujer le dio el peine.

-Péinate- dijo.

El tren empezó a pitar mientras la niña se peinaba. La mujer se secó el sudor del cuello y se limpió la grasa de la cara con los dedos. Cuando la niña acabó de peinarse el tren pasó frente a las primeras casas de un pueblo más grande pero más triste que los anteriores.

-Si tienes ganas de hacer algo, hazlo ahora -dijo la mujer-. Después, aunque te estés muriendo de sed no tomes agua en ninguna parte. Sobre todo, no vayas a llorar.

 La niña aprobó con la cabeza. Por la ventanilla entraba un viento ardiente y seco, mezclado con el pito de la locomotora y el estrépito de los viejos vagones. La mujer enrolló la bolsa con el resto de los alimentos y la metió en la cartera. Por un instante, la imagen total del pueblo, en el luminoso martes de agosto, resplandeció en la ventanilla. La niña envolvió las flores en los periódicos empapados, se apartó un poco más de la ventanilla y miró fijamente a su madre. Ella le devolvió una expresión apacible. El tren acabó de pitar y disminuyó la marcha. Un momento después se detuvo.

No había nadie en la estación. Del otro lado de la calle, en la acera sombreada por los almendros, sólo estaba abierto el salón de billar. El pueblo flotaba en el calor. La mujer y la niña descendieron del tren, atravesaron la estación abandonada cuyas baldosas empezaban a cuartearse por la presión de la hierba, y cruzaron la calle hasta la acera de sombra.

Eran casi las dos. A esa hora, agobiado por el sopor, el pueblo hacía la siesta. Los almacenes, las oficinas públicas, la escuela municipal, se cerraban desde las once y no volvían a abrirse hasta un poco antes de las cuatro, cuando pasaba el tren de regreso. Sólo permanecían abiertos el hotel frente a la estación, su cantina y su salón de billar, y la oficina del telégrafo a un lado de la plaza. Las casas, en su mayoría construidas sobre el modelo de la compañía bananera, tenían las puertas cerradas por dentro y las persianas bajas. En algunas hacía tanto calor que sus habitantes almorzaban en el patio. Otros recostaban un asiento a la sombra de los almendros y hacían la siesta sentados en plena calle.

Buscando siempre la protección de los almendros la mujer y la niña penetraron en el pueblo sin perturbar la siesta. Fueron directamente a la casa cural. La mujer raspó con la uña la red metálica de la puerta, esperó un instante y volvió a llamar. En el interior zumbaba un ventilador eléctrico. No se oyeron los pasos. Se oyó apenas el leve crujido de una puerta y en seguida una voz cautelosa muy cerca de la red metálica: « ¿Quién es?» La mujer trató de ver a través de la red metálica.

-Necesito al padre -dijo.

-Ahora está durmiendo.

-Es urgente -insistió la mujer.

Su voz tenía una tenacidad reposada.

La puerta se entreabrió sin ruido y apareció una mujer madura y regordeta, de cutis muy pálido y cabellos color hierro. Los ojos parecían demasiado pequeños detrás de los gruesos cristales de los lentes.

-Sigan -dijo, y acabó de abrir la puerta.

Entraron en una sala impregnada de un viejo olor de flores. La mujer de la casa las condujo hasta un escaño de madera y les hizo señas de que se sentaran. La niña lo hizo, pero su madre permaneció de pie, absorta, con la cartera apretada en las dos manos. No se percibía ningún ruido detrás del ventilador eléctrico.

La mujer de la casa apareció en la puerta del fondo.

-Dice que vuelvan después de las tres -dijo en voz muy baja-. Se acostó hace cinco minutos.

-El tren se va a las tres y media -dijo la mujer.

Fue una réplica breve y segura, pero la voz seguía siendo apacible, con muchos matices. La mujer de la casa sonrió por primera vez.

-Bueno -dijo.

Cuando la puerta del fondo volvió a cerrarse la mujer se sentó junto a su hija. La angosta sala de espera era pobre, ordenada y limpia. Al otro lado de una baranda de madera que dividía la habitación, había una mesa de trabajo, sencilla, con un tapete de hule, y encima de la mesa una máquina de escribir primitiva junto a un vaso con flores. Detrás estaban los archivos parroquiales. Se notaba que era un despacho arreglado por una mujer soltera.

La puerta del fondo se abrió y esta vez apareció el sacerdote limpiando los lentes con un pañuelo. Sólo cuando se los puso pareció evidente que era hermano de la mujer que había abierto la puerta.

-¿Qué se le ofrece? -preguntó.

-Las llaves del cementerio -dijo la mujer.

La niña estaba sentada con las flores en el regazo y los pies cruzados bajo el escaño. El sacerdote la miró, después miró a la mujer y después, a través de la red metálica de la ventana, el cielo brillante y sin nubes.

-Con este calor -dijo-. Han podido esperar a que bajara el sol.

La mujer movió la cabeza en silencio. El sacerdote pasó del otro lado de la baranda, extrajo del armario un cuaderno forrado de hule, un plumero de palo y un tintero, y se sentó a la mesa. El pelo que le faltaba en la cabeza le sobraba en las manos.

¿Qué tumba van a visitar? -preguntó.

-La de Carlos Centeno -dijo la mujer.

-¿Quién?

-Carlos Centeno -repitió la mujer.

El padre siguió sin entender.

-Es el ladrón que mataron aquí la semana pasada -dijo la mujer en el mismo tono-. Yo soy su madre.

El sacerdote la escrutó. Ella lo miró fijamente, con un dominio reposado, y el padre se ruborizó. Bajó la cabeza para escribir. A medida que llenaba la hoja pedía a la mujer los datos de su identidad, y ella respondía sin vacilación, con detalles precisos, como si estuviera leyendo. El padre empezó a sudar. La niña se desabotonó la trabilla del zapato izquierdo, se descalzó el talón y lo apoyó en el contrafuerte. Hizo lo mismo con el derecho.

Todo había empezado el lunes de la semana anterior, a las tres de la madrugada y a pocas cuadras de allí. La señora Rebeca, una viuda solitaria que vivía en una casa llena de cachivaches, sintió a través del rumor de la llovizna que alguien trataba de forzar desde afuera la puerta de la calle. Se levantó, buscó a tientas en el ropero un revólver arcaico que nadie había disparado desde los tiempos del coronel Aureliano Buendía, y fue a la sala sin encender las luces. Orientándose no tanto por el ruido de la cerradura como por un terror desarrollado en ella por 28 años de soledad, localizó en la imaginación no sólo el sitio donde estaba la puerta sino la altura exacta de la cerradura.

Agarró el arma con las dos manos, cerró los ojos y apretó el gatillo. Era la primera vez en su vida que disparaba un revólver. Inmediatamente después de la detonación no sintió nada más que el murmullo de la llovizna en el techo de cinc. Después percibió un golpecito metálico en el andén de cemento y una voz muy baja, apacible, pero terriblemente fatigada: «Ay, mi madre.» El hombre que amaneció muerto frente a la casa, con la nariz despedazada, vestía una franela a rayas de colores, un pantalón ordinario con una soga en lugar de cinturón, y estaba descalzo. Nadie lo conocía en el pueblo.

-De manera que se llamaba Carlos Centeno -murmuró el padre cuando acabó de escribir.

-Centeno Ayala -dijo la mujer-. Era el único varón.

El sacerdote volvió al armario. Colgadas de un clavo en el interior de la puerta había dos llaves grandes y oxidadas, como la niña imaginaba y como imaginaba la madre cuando era niña y como debió imaginar el propio sacerdote alguna vez que eran las llaves de san Pedro. Las descolgó, las puso en el cuaderno abierto sobre la baranda y mostró con el índice un lugar en la página escrita, mirando a la mujer.

-Firme aquí.

La mujer garabateó su nombre, sosteniendo la cartera bajo la axila. La niña recogió las flores, se dirigió a la baranda arrastrando los zapatos y observó atentamente a su madre.

El párroco suspiró.

-¿Nunca trató de hacerlo entrar por el buen camino?

La mujer contestó cuando acabó de firmar.

-Era un hombre muy bueno.

El sacerdote miró alternativamente a la mujer y a la niña y comprobó con una especie de piadoso estupor que no estaban a punto de llorar. La mujer continuó inalterable:

-Yo le decía que nunca robara nada que le hiciera falta a alguien para comer, y él me hacía caso. En cambio, antes, cuando boxeaba, pasaba hasta tres días en la cama postrado por los golpes.

-Se tuvo que sacar todos los dientes -intervino la niña.

-Así es -confirmó la mujer-. Cada bocado que me comía en ese tiempo me sabía a los porrazos que le daban a mi hijo los sábados a la noche.

-La voluntad de Dios es inescrutable -dijo el padre.

Pero lo dijo sin mucha convicción, en parte porque la experiencia lo había vuelto un poco escéptico, y en parte por el calor. Les recomendó que se protegieran la cabeza para evitar la insolación. Les indicó bostezando y ya casi completamente dormido, cómo debían hacer para encontrar la tumba de Carlos Centeno. Al regreso no tenían que tocar. Debían meter la llave por debajo de la puerta, y poner allí mismo, si tenían, una limosna para la Iglesia. La mujer escuchó las explicaciones con mucha atención, pero dio las gracias sin sonreír.

Desde antes de abrir la puerta de la calle el padre se dio cuenta de que había alguien mirando hacia dentro, las narices aplastadas contra la red metálica. Era un grupo de niños. Cuando la puerta se abrió por completo los niños se dispersaron. A esa hora, de ordinario, no había nadie en la calle. Ahora no sólo estaban los niños. Había grupos bajo los almendros. El padre examinó la calle distorsionada por la reverberación, y entonces comprendió. Suavemente volvió a cerrar la puerta.

-Esperen un minuto -dijo, sin mirar a la mujer.

Su hermana apareció en la puerta del fondo, con una chaqueta negra sobre la camisa de dormir y el cabello suelto en los hombros. Miró al padre en silencio.

-¿Qué fue? -preguntó él.

-La gente se ha dado cuenta -murmuró su hermana.

-Es mejor que salgan por la puerta del patio -dijo el padre.

-Es lo mismo -dijo su hermana-. Todo el mundo está en las ventanas.

La mujer parecía no haber comprendido hasta entonces. Trató de ver la calle a través de la red metálica. Luego le quitó el ramo de flores a la niña y empezó a moverse hacia la puerta. La niña la siguió.

-Esperen a que baje el sol -dijo el padre.

-Se van a derretir -dijo su hermana, inmóvil en el fondo de la sala-. Espérense y les presto una sombrilla.

-Gracias -replicó la mujer-. Así vamos bien.

Tomó a la niña de la mano y salió a la calle.

Gabriel García Márquez

 

sábado, 25 de janeiro de 2014

La lectura entre los niños y adolescentes, ¿un problema?


 

Al inicio de este mes de enero estaba impartiendo clase a un grupo de profesores de la red pública de enseñanza que están haciendo su 2ª licenciatura en Letras-Español y el día destinado a la producción textual, llevé varios textos para que sirviesen de inspiración para la elaboración de sus redacciones. Entre varios textos el que más les llamó la atención fue uno sobre lectura entre los jóvenes.

Como todos son profesores consiguen percibir que hay una gran dificultad en hacer los jóvenes leer, puesto que no les gusta quedar parados frente un libro.

En las redacciones de los profesores fueron escritas varias observaciones que nos hace reflectar sobre este tema y quizás formular nuevas prácticas pedagógicas para incentivar a los jóvenes a leer más, saqué sólo dos de las observaciones que me parecen interesantes:

 

“mientras tengamos padres que sean lectores y hagan un lugar confortable en sus hogares destinado a la práctica de lectura y lean a/con sus niños desde de la más tierna edad, ese contacto con diferentes literaturas les harán llegar a la juventud sin muchas dificultades en hacerla”

 

Es interesante esta observación una vez que ni en todos los hogares hay un espacio destinado a esa práctica tan importante al desarrollo cognitivo de las personas y para eso no se necesita mucho a lo mejor un alfombra y algunas almohadas y diferentes libros de acuerdo a cada edad.

 

“a los jóvenes no les interesa leer los libros de la escuela ya que en su gran mayoría son dados de forma obligatoria, lo que hace con que la lectura no sea agradable sino aburrida e impuesta”

 

Esa es una realidad en la gran mayoría de las escuelas, una vez que los libros son elegidos por los profesores anticipadamente y de acuerdo a lo que van a trabajar durante el año, pero ni siempre o nunca el lenguaje del libro es lo mismo de los jóvenes y mientras estén leyendo no se interesan por la lectura, no la aprovechan sino que quieren pronto terminar para hacer otra cosa y sacar buenas notas. Otros leen sus resúmenes así que ni comprenden lo que realmente estaba escrito en el libro.

Es hecho que hoy en día la tecnología y toda información (de libros, revistas y periódicos) está en las manos de los niños y de los jóvenes. Así que las prácticas de lectura no sólo en la escuela sino en casa también hay que cambiar para que podamos motivarlos a no perder este hábito y tener más personas críticas, pensativas, comunicativas, dinámicas, creativas, con más vocabulario para charlar, comprender diferentes textos y elaborar sus propias creaciones literarias.

 

 

Vanessa Sagica

25/01/14

segunda-feira, 16 de dezembro de 2013

Actividad 4.6 – Producción de un relato de multimedia del proyecto elaborado en la actividad 4.4




 
Este proyecto fue elaborado con mucho cariño con mis alumnos de la escuela que trabajé este año 2013 - Escuela Estadual Prof.ª Vanda Pinto. Y lo hemos hecho para presentar en la “Feria Cultural” que también he desarrollado con la integración de otros profesores de distintas asignaturas y los principales actores y conferencistas fueron los alumnos de la escuela y ahora les presento que bello que para mí ha quedado el video de los alumnos del 9º.

Actividad 4.4 - Planeamiento de una producción con multimedia – relato del proyecto pedagógico


Proyecto:

Producción de un video con el Poema de Don Quijote – declamado por los alumnos del 9º

Justificativa:

La literatura es fascinante sin embargo hacer con que los jóvenes se interesen por ella hay que ser creativo. Para eso hice una reflexión sobre cómo hacer con que ellos se motivasen y quisieran conocer este mundo de la literatura y del poema.

Objetivo general:

-          Conocer un gran escritor español Miguel de Cervantes y su gran obra Don Quijote

Objetivos Específicos:

-          Explorar la oralidad en español de los alumnos

-          Utilizar los recursos de multimedia para crear un video con los alumnos

Desarrollo:

Para la elaboración de este proyecto seleccioné todo un bimestre, como éste tendría 20 clases las 10 primeras les impartí la parte gramatical, de lectura y de interpretación de texto y las otras 10 clases dividí de la siguiente manera:

-          1º Escribí el poema que cuenta la novela Don Quijote en la pizarra – 2 clases 5 refranes cada clase

-          2º Leímos e interpretamos el poema una vez que había palabras que ellos no conocían – 2 clases

-          3º Pasé la película sobre Don Quijote para que los personajes descritos en el poema ganasen vida la saqué del YouTube – 2 clases

-          4º Después de mirar la película volvimos al poema y los alumnos divididos en parejas recibieron un refrán del ello y retrataron en forma de dibujos la ensena que tenía en sus refranes – 1 clase

-          5º En esta clase cada alumno recibió un trozo del poema y tenían que saber de memoria su habla que estaba en el trozo, fue dedicado a trabajar la pronuncia de cada alumno – 1 clase.

-          6º En las dos últimas clases fue grabado individualmente los alumnos declamando el poema.

Este video y todo este trabajo fueron presentados en la Feria Cultural que elaboré junto a otros profesores en la escuela al último día de clase.
 

Material utilizado:

Pincel, pizarra, Celular móvil,  pen drive, ordenador, caja de sonido, internet, datashow

Resultado

Es muy interesante y productivo utilizarse de todo lo que sea posible de las medias que la escuela posea y que el profesor tenga acceso para la elaboración y ejecución de trabajos lúdicos pedagógicos pues es una manera nueva de impartir clases y de motivar a los alumnos a interesarse por contenidos muchas veces impartidos muy seriamente. Este proyecto puede ser elaborado para presentar en varias ferias que la escuela produzca.

Ativ. 3.5- Desarrollo de proyectos de trabajos en calse con la integración de tecnologias al currículum escolar

 
El proyecto abajo podrá auxiliar a los profesores de clases de ELE a integrar otros profesores y juntos demostrar los resultados en una feria.
 
 
TEMA: Los derechos y deberes de los niños y adolescentes
JUSTIFICATIVA:
Según la ONU bajo el decreto de Ginebra de 1924 se crió un decreto que atendiera al respecto, cuidado y deberes de los niños y adolescentes que se encontraban en situaciones de descaso y a la orilla de la sociedad. Sin embrago en la actualidad hay muchos que siguen viviendo así, o que no conocen este decreto o ni si quiera saben que tienen leyes que los defienda y los ayude a mejorar de situación o encontrar apoyo frente al gobierno para que los mire con la atención necesaria. Pensando en esta necesidad de conocimiento de la realidad de sus derechos frente a la sociedad y el gobierno así como sus respectivos deberes se hizo necesario la elaboración de un plan estratégico en clase de ELE que llevase a los alumnos la importancia de saber que no están ni nunca estuvieron solos pero que también tienen muchas obligaciones a ejercer todos los días en sus hogares con sus familiares, en la escuela con todos que hacen parte de ella y con la sociedad de una manera general.
OBJETIVO GENERAL:
·         Conocer las leyes que defienden los derechos y deberes de los niños y adolescentes,
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
·         Conocer la realidad de los niños y adolescentes que no conocen sus derechos y deberes de una manera general,
·         Conocer la realidad de los niños y adolescentes del barrio donde viven los alumnos,
·         Planificar acciones en el barrio para que los alumnos vean quienes no son atendidos por las leyes de los niños y adolescentes
·         Creación de un fórum entre los alumnos de los que defiendan y de los niños que no son atendidos
·         Integración de otros profesores de diversas áreas para la explicación de los contenidos integrados al tema
METODOLOGÍA:
Al principio serán pasado a los alumnos videos de niños en situaciones de abandono, pobreza y de enfermedad para que ellos puedan hacer una reflexión cerca a cada situación vista y en la clase siguiente serán distribuidos folletos con el decreto atendido por la ONU que describe todos los derechos de los niños, se les explicará cada uno para que no queden dudas. Después se pasarán videos de niños y adolescentes practicando acciones malas en la escuela, con los padres, con sus amigos y en las calles. Luego en la clase siguiente se les entregarán folletos que lleven sus deberes discriminados para que puedan saber que no solo tienen derechos sino que deberes también. Puesto que hayan sacado todas sus dudas serán divididos en grupos para hacer un trabajo por el barrio en el que sacaran fotos, harán entrevistas y llevaran a clase sus resultados encontrados y mostraran a sus compañeros de clase para que todos puedan percibir cómo aún hay muchos niños y adolescentes viviendo y haciendo malo sin saber que pueden ser atendidos o punidos por sus respectivas acciones.
INTERDICIPLIRARIEDAD:
Como ese tema abarca muchas otras asignaturas no será difícil que los alumnos perciban la sociología en el tema puesto que ella es la base para discusiones sobre por qué muchos niños no son respetados o cuidados como deberían en la sociedad, la geografía al iniciar el tema una vez que se va a mostrar en videos los lugares donde los niños son muy mal cuidados como en Africa o los de Brasil (Sertão) entre otros, la Biología que entra al explicar cómo eso influye en el crecimiento y en el aprendizaje, así como la matemática al mostrar con datos el porcentaje de niños y adolescentes que viven aún en situaciones de calamidad y olvidados por el mundo.
RESULTADOS:
Con el proyecto se espera que los estudiantes puedan concienciarse de que ellos tienen muchos derechos frente a la sociedad sin embargo tienen otras tantas responsabilidades y deben cumplirlas para que sean respetados los suyos. De esa forma los trabajos y debates servirán para evaluar y poder observar si están desarrollando ese nuevo conocimiento y poniéndolos en práctica.
 
REFERENCIAS:
MARTIN, Ivan. Síntesis: curso de lengua española: ensino médio/ Ivan Martin. – São Paulo: Ática, 2010.
VINHAS, Luciana Lost. “Um estudo de caso sobre o ensino de língua estrangeira: constratando lei, teoría e prática”. Linguagem e ensino, 12. Pelotas: Programa de  Pós-graduação em letras da Universidade Catolica de Pelotas, 2009.

domingo, 15 de dezembro de 2013

Atv.4.3 - Lectura, reflexión y discusión sobre midia - educación


Hoy en día es casi imposible pensar en hacer un proyecto o crear una nueva manera de impartir clases sin pensar en el auxilio de las medias, y se hace necesario a los profesores y/u orientadores de clases hacer una reflexión y discutir entre ellos o mismo con los alumnos una manera de encontrar y elegir las medias que les podrán ayudar a la ejecución de sus proyectos y a tener éxito personal-profesional y credibilidad frente los alumnos.

Una vez que los alumnos están siempre curiosos a otras maneras de aprender y principalmente a movimentar a sentirse útiles en un trabajo junto a sus profesores.

Además de todo tenemos que explorar y hacer uso de lo que la escuela ofrece y lo que tenemos ya es el primer paso que es el contenido, lo que tendremos que buscar son (con auxilio de la informatización) videos, artículos y otros materiales que hoy son diversos para el planeamiento y desarrollo de estos proyectos.

sexta-feira, 25 de outubro de 2013

Don quijote, conócelo y llévalo a tu clase de ELE

Don Quijote... 

Alonso Quijano es un hidalgo -es decir, un noble empobrecido de escala social baja-, de unos cincuenta años, que vive en una aldea de la región La Mancha a comienzos del siglo XVII. Su afición es leer libros de caballería donde se narran aventuras fantásticas de caballeros, princesas, magos, castillos encantados…
Se dedica a estos libros con tanta pasión que acaba perdiendo el contacto con la realidad y decide que él también puede emular a sus héroes de ficción.
 
En muchos aspectos podemos utilizarlo en clases de ELE... inténtalo